Dice el sabio refranero español que “Cuando las barbas de tu vecino veas pelar… pon las tuyas a remojar”, o dicho en una jerga más actual, que cuando le veas las orejas al lobo, te vayas poniendo las pilas.Eso deberíamos hacer en este país tan dilecto de la inmigración musulmana que en 20 años ha pasado de tener 50.000 personas de ese origen viviendo sobre nuestro suelo a tener 1.000.000.No parece sin embargo que ese sea el camino elegido por nuestros políticos que, en su mayoría, parecen dispuestos a plegarse a todas las reivindicaciones musulmanas, o, como se ha dado en llamar en otros lares, a las “acomodaciones razonables” que estos reclaman.Lo del pañuelo, al fin y al cabo, es solo la primera de una larga lista de reivindicaciones. Para ilustrar el espíritu reivindicativo que inspira a este colectivo he aquí un ilustrativo artículo aparecido hoy en el diario quebequense Point de Bascule. El Congreso islámico canadiense exige la segregación en los hospitales canadienses y quebequenses.
Miércoles 17 de octubre de 2007,
Marc Lebuis
La semana pasada El Consejo del Estatus de la Mujer de Quebec (Conseil du Statut de la Femme, CSF) fue severamente criticado por la Coalición multicultural de las mujeres de Montreal (Coalición). La Coalición denunciaba la toma de posición del CSF que reclama la igualdad de sexos sin hacer ningún tipo de excepción en nombre de la libertad de religión. La Coalición ve ahí nada menos que un “ataque frontal” de Quebec contra sus minorías etnoculturales.
En realidad, la Coalición se equivoca al elegir el blanco de su ataque. Más bien debería dirigir sus críticas a las reivindicaciones de las organizaciones musulmanas que exigen de las instituciones canadienses y quebequenses que adopten medidas segregacionistas e intolerantes en nombre de la obligación de hacer acomodaciones razonables para las mujeres musulmanas.
A título de ejemplo, he aquí las “exigencias” del Congreso islámico de Canadá en relación con los establecimientos de salud canadienses y quebequenses.
1) Segregación hombres/mujeres
Solo el personal de sexo femenino puede tratar directamente con pacientes musulmanas, ya se trate de médicos, enfermeros, cuidadores, técnicos u otro miembro del personal de atención médica. Esta regla no admite excepción alguna salvo en una situación de vida o muerte.
Solo otra mujer puede compartir una habitación o dependencia con una paciente musulmana.
2) Segregación religiosa: musulmán/no musulmán
En caso de urgencia médica, la musulmana debe en primer lugar intentar obtener la ayuda de un médico musulmán, de sexo femenino. Si ello no fuera posible, deberá intentar ver a un médico musulmán de sexo masculino. Como último recurso, la musulmana puede aceptar la ayuda de un médico no musulmán, hombre o mujer.
Estas reglas son imperativas en lo que respecta a los cuidados médicos de las mujeres y las chicas menores de edad. No existe ninguna regla específica aplicable al hombre musulmán.
Fuente: Sitio oficial del Canadian Islamic Congress
http://www.canadianislamiccongress.com/about_islam.php#18
